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jueves, 31 de marzo de 2016

La muerte de Batman Vs Superman: ¿Qué pasó?




No había querido hablar sobre Batman V Superman: El origen de la justicia porque, entre otras cosas, no sabía si valía la pena hacerlo; han corrido ríos de tinta alabando y despedazando tanto a la producción, que parecía esteril hacerlo, además que estaba esperando que pasara la euforia inicial para poder trolear, perdón analizar sin miedo a quemarle la historia a alguien, pero hoy han pasado más de siete días de su estreno y ya todos saben de qué va el argumento, y si alguien no la ha visto, no creo que le queden ganas de hacerlo después de las críticas negativas que ha tenido. Pero vamos a empezar por el principio, y como este cine tiene programa doble, empecemos con la película viejita.



The Death of "Superman Lives": What Happened?

E.U., 2015.

Dirección:Jon Schnepp.

Guion:Jon Schnepp.

Fotografía: Carl Millard King.

Documental.

Duración: 104 minutos.

                En 1989, el director Tim Burton realizó la, entonces, muy polémica Batman. El estreno fue una locura, fue la primera vez que se vendieron boletos con semanas de antelación y además, se hizo una función de media noche, horas antes del estreno oficial. La “batimanía” se extendió por el mundo y con el todavía vigente Christopher Revee, se hablaba de una hipotética reunión entre los superhéroes más famosos que existen. Para 1992 Batman regresa (Batman Returns) fue otro éxito seguro. A diferencia de la costumbre hollywoodense de entonces, de reducir el presupuesto para las secuelas, en el caso del segundo acercamiento de Burton al “caballero oscuro”, contó con un presupuesto igual y es considerada, hasta la fecha, una de las mejores (sino es que la mejor) cinta del género. Ese mismo, año, apareció La muerte de Superman, una historieta que buscaba recapturar la atención del público hacia el personaje, ya que se encontraban muy bajas las ventas. La muerte… se volvió el cómic de mayor venta de la historia. El ya histórico Superman #75 llega a venderse, hoy en día, hasta en $500.00 USD. Para 1996, Jon Peters, productor de Batman y sus secuelas, compra los derechos cinematográficos del superhéroe y comienza a proyectar un filme basado en La muerte de Superman. Primero contrata a Kevin Smith, para arreglar un guión llamado Superman Reborn, que fue rescrito por el polémico director y guionista y rebautizado como Superman Lives, mismo que es rechazado por quien es designado para dirigir la película, Tim Burton. La cinta nunca se filmó, ya que unas semanas antes de comenzar a filmarla, los estudios retiran su apoyo y el proyecto se cancela.

                El documental de Schnepp cuenta la historia a partir de aquí, entrevistando a todos los involucrados en la fallida cinta, desde Burton, Smith, Peters, etc. El papel de Superman caería en manos de Nicholas Cage, lo cual generó comentarios explosivos hacia la decisión en el naciente internet, y la inexistente película se convertiría en una leyenda urbana. Se decía que se había cancelado por ser una de las más malas ideas de la historia, que fue porque Cage se veía fatal, etc. Lo cierto es que por lo visto en este filme, se puede adivinar una cinta visualmente muy interesante, y contrario a lo pensado, Nicholas Cage hubiera sido un Superman por lo menos superior al que interpretó Brandon Routh en Superman Regresa (Superman Returns, 2006, Bryan Singer).

                La película es muy discreta, se insertan en ella algunas animaciones y reconstrucciones de lo que serían algunas de las escenas importantes de la aventura, que la verdad, están muy mal realizadas. Es un fan film, de hecho, fue financiado totalmente en la plataforma “Kickstarter”, que es similar a la latinoamericana “Fondeadora”, una página en la cual se financian proyectos por medio de donadores. Cinematográficamente no aporta nada, pero es muy valiosa como testimonio de lo difícil que es la labor cinematográfica. The Death of Superman Lives… es un trabajo muy agradable, que se deja ver, que procura no ser tendencioso, que trata con ternura a todos los que estuvieron involucrados en la realización de una de las pelis inexistentes más soñadas de la historia. Lo único malo es que, al igual que la mayoría de estos trabajos, en nuestro país es prácticamente imposible acceder a él, ya que no tiene distribuidora en México, ni en video siquiera. Incluso, ni siquiera Netflix se ha preocupado por ella. Para poder verla, o se busca en Torrents o se visualiza en uno de esos sitios de cine online informales (pirata suena muy gacho, la verdad), o quizá pueda comprarse en la “pirateca nacional”, es decir, en los dvd’s clones de afuerita de la Cineteca. O bien, en youtube, picando aquí.




cinepremiere.com.mx
Batman vs Superman: el origen de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice)

E.U., 2016.

Dirección: Zack Snyder.

Guion: Chris Terrio y David S. Goyer, basados en personajes de DC Comics.

Fotografía: Larry Fong.

Intérpretes: Henry Cavill, Ben Affleck, Amy Adams, Jesse Eisenberg, entre otros.

Duración: 151 minutos.

                Para cuando lean esto, seguramente ya saben de qué va la susodicha cinta. Seguramente sabrán que rompió el record del estreno nocturno más vendido de la historia y que en la muy tendenciosa y poco fiable Rotten Tomatoes (le dan, por ejemplo, 56% de “frescura” a Cantinflas, de Sebastián del Amo y a Rápido y furioso 7, de James Wan, un 81%, mientras que a esta cinta, solamente un 26%) la está pateando sin misericordia. Por lo mismo, no tiene ni caso que coloque un resumen de la misma.

                La película está dirigida por Zack Snyder, quien se convirtió en el “mejor adaptador de historietas al cine”, debido a lo exitosas que resultaron 300 (2004) y Watchmen (2009), basadas en sendas novelas gráficas. El secreto de Snyder fue el prácticamente usar los escritos como storyboard. Visual y narrativamente, eran más que fieles a los originales en los que se basaron, así que los fanáticos se volvieron locos de felicidad cuando supieron que se haría cargo de El hombre de acero (man Of Steel, 2013). Pero sus cintas “personales” fueron un rotundo fracaso, debido a que el director tiene un estilo visualmente muy barroco. Ahora bien, Batman Vs Superman, es, sin duda, su cinta más polémica y el huracán que puede hacer que su carrera se caiga a un barranco.

                Hoy en día no se trata de si la cinta es buena o mala, sino de ver quién odia más a Snyder, si DC es mejor que Marvel o viceversa. A eso se ha reducido la crítica a la cinta.

                Lo que pienso personalmente de la película me traba, me cuesta mucho trabajo ser neutral. Como crítico (o bloguero que intenta serlo nuevamente), debo reconocer que es una cinta que tiene muchos errores de continuidad, que da por hecho que su público conoce no sólo la mitología básica de los personajes, sino también los datos duros. Pero siendo honestos, pocos de los que entran a la sala han leído El regreso del caballero oscuro, Batman: Año uno, La muerte de Superman, Superman: Doomed, Superman Doomsday, Crisis en las tierras infinitas, Batman: Muerte en familia, Injustice, etc. Sí. El mayor error de Snyder fue basarse en demasiadas historias, que sólo el 1% del público pude haber leído. Otra falla que tiene es que, en tiempos que RT le da un 81% de frescura a Rápido y furioso 7, realiza un filme que se toma su tiempo para desarrollar personajes, cosa que le funcionó mucho a por ejemplo, Peter Jackson en El Señor de los anillos: La comunidad del anillo (The Lord of the Rings:The Fellowship of the Ring, 2001). Julio Vélez, de Cinepremiere.com.mx, comentó que a Marvel Studios le llevó 10 años construir un universo, mientras DC/Warner provocó que el director tuviera que hacer lo mismo en una sola cinta (El hombre de acero) y esta de la que estamos hablando. En resumen, es una producción sobre saturada.

                Se podría escribir una biblia de referencias, tanto al medio en que se basa (que si las fechas que se dicen, los lugares, los comentarios de los personajes, los símbolos, los cameos de personajes, etc.), así como a ciertos libros, películas, etc. Prácticamente, cada escena tiene algo que remite a algo más y eso llega a ser abrumador. Dice una teoría pedagógica, que la capacidad de atención de un joven promedio es de quince minutos, que después de ese tiempo, todo lo que está en su cerebro es sustituido por información nueva, porque no puede procesarla tan rápido. Si es así, eso es algo que ocurre al verla. Pero al final del día, es un filme bien facturado. Los personajes están muy bien elaborados, el casting no tiene errores. Cavil es un decente Superman, aunque sabe que es difícil que no lo comparen con Christopher Reeve, Ben Affleck construye un Batman que no aporta nada nuevo, pero que no desmerece en comparación a por ejemplo, Michael Keaton, quien definió el carácter que debe tener el personaje. Amy Adams, por su parte, ni siquiera tiene de qué preocuparse, porque las Luisas Lane anteriores fueron tan grises, que ni quien le reclame, así que tiene, prácticamente, terreno virgen en dónde trabajar, igual que Gal Gadot, porque desde hace mucho que la gente olvidó a la hermosa Lynda Carter. Incluso, el polémico Jesse Eisenberg logra un Lex Luthor muy impactante, desmesurado, a punto de una psicosis, que no sólo no rompe el tono de la cinta, sino que lo enriquece. Eisenberg logra quizá una de las mejores actuaciones de su carrera. Sé que muchos me querrán linchar al leer esto (bueno, uno que otro, porque tampoco me lee demasiada gente, bendito sea el poco tráfico de mi página), pero construye un personaje muy consistente, bien trabajado. Muchos lo han querido comparar con Heath Ledger en El caballero de la noche (The Dark Knight, 2008, Christopher Nolan), por lo desmecatado y delirante de su interpretación, pero no existe referente más lejano. Lo que hace el actor es un ser angustiado, solitario, acomplejado, un “mi rey”, lleno de demonios que lo atormentan (literalmente, porque quien ha seguido los cómics de Los nuevos dioses, sabe que cuando Dark Side, el villano por excelencia de DC, se aproxima a invadir un planeta, un personaje comienza a tener visiones apocalípticas y premonitorias). No es, como puede verse superficialmente, una caricatura de Luthor.

                Algo que me llamó la atención es que, de todas las citas y referencias existentes en el filme, quizá algunas de las más curiosas y visibles (a quien observa con calma) son las referentes a Tim Burton. Es inevitable encontrar esa figura del Batman psicótico que introdujo Burton a la franquicia, que no se toca el corazón para matar, incluso, en Batman inicia lo hace de forma mucho más sádica y violenta que en esta. La persecución del camión con kriptonita es muy parecida a las de Batman, incluso la música de Hans Zimmer llega a reverenciar por momentos el score compuesto por Danny Elfman para el director de Beetlejuice, el súper fantasma (Beetlejuice, 1988) y por él mismo para Nolan, en sus trilogías del “caballero oscuro”. Pero la referencia “burtoniana” más fuerte es para el Superman que nunca llegó a filmar. Snyder regresa a la idea de la muerte del “hombre de acero”, utiliza el Doomsday de energía que quería usar el señor Burton y sobre todo, la transformación de color que va sufriendo el uniforme del “hijo de Kriptón” durante la cinta, que se va oscureciendo poco a poco, hasta tornarse azul metálico al final, como un clon del que iba a utilizar Nicholas Cage.

                Oscar Uriel, en el programa Final de partida, comentó que esta cinta reflejaba el divorcio al que se enfrentaba la crítica y el público. Creo que tiene toda la razón. En tiempos que los críticos son periodistas, comunicólogos y casi cualquier persona que tiene una computadora (aunque me duela la pedrada), se ha olvidado que lo primero es dejar de lado el gusto personal, la simpatía o antipatía que puedan provocar quienes colaboran en el proyecto. Hoy se trata de destrozar porque no entiendo, porque no me gusta, porque me cae mal un tipo con mayas que viene a salvar al mundo y un director que cree que todo lo que come se caga como oro. Y de eso se están dando cuenta los espectadores. La cinta no es la gran película de superhéroes, pero tampoco es la peor que se haya filmado.

En una escena de la cinta, Superman se dirige al Capitolio de Washington D.C. Durante el transcurso, se puede observar gente que está a favor del héroe y también a personas que lo odian. Snyder, "sin querer queriendo", ha trasladado esa sensación a los foros de internet, a los periódicos, a los programas de televisión. Es una lástima. Creo que habrá que dejar que pase el tiempo, que se enfríe la polémica para poder determinar si es o no una mala cinta. Batman vs. Superman: El origen de la justicia, por lo pronto, ya pasó a la historia por ser la película más injustamente odiada que ha existido. En eso sí que ha superado a Marvel.

sábado, 30 de enero de 2016

Spotlight, poniendo a la noticia en el foco



Sony Pictures

En primera plana (Spotlight)

E.U., 2015

Dirección: Thomas McCarthy.

Guion: Josh Singer y Thomas McCarthy.

Fotografía: Masanobu Takayanagi.

Protagonistas: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Brian d'Arcy James, Liev Schreiber, entre otros.

Duración: 128 minutos.

Mucho se ha filmado sobre el trabajo del reportero. Los medios noticiosos, sean impresos, televisivos o radiofónicos, siempre han llamado la atención, al grado que el periodista es, a pesar de López Dóriga y sus amigos, todavía una de las profesiones más respetadas. Y es en el cine en donde más y más certeramente, se ha analizado su labor. Cintas como Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941, Orson Welles), Poder que mata (Network, 1976, Sidney Lumet), El año que vivimos en peligro (The Year of Living Dangerously, 1982, Peter Weir), por mencionar sólo una muy mínima parte, se ha dado a la labor de no sólo reflejar, sino analizar, e incluso criticar, el oficio periodístico. Y En primera plana es una de ellas.

                Pongámonos un poco históricos: Ya desde los años noventa, muchos medios alrededor del mundo empezaron a reportar casos de pederastas en la iglesia católica, entre ellos, el muy sonado de Marcial Maciel, líder de la asociación católica autodenominada “Legionarios de Cristo”, en México. En este caso, los medios Canal 40 (antes de ser absorbido por TV Azteca) y principalmente, La Jornada, al dar a conocer que al “legionario” le gustaba retozar con chamaquitos (iba a hacer un chiste sobre la espada del legionario y los chicuelos, pero me pareció de mal gusto), casi quiebran al perder sus anunciantes principales, todos ellos cercanos a “Los legionarios” y, al ser presionados, aparentemente, por gente del gobierno, dejaron de dar seguimiento al caso. Años después, ante una inminente ola de casos similares reportados en todo el mundo, este y miles más, fueron expuestos, al grado que hoy en día, la Sacrosanta Iglesia Católica, Apostólica, Romana y Re-mamona, no acaba de sanar la herida. Y es precisamente que lo expuesto en En primera plana, quizá sea la cresta de la ola.

                La película narra la indagación realizada en el año 2001 por la revista Spotlight, una de las publicaciones más prestigiadas de investigación periodística de los E.U. (algo así como el Proceso o lo que quiso ser Vértigo), gracias al tino del recién desempacado nuevo editor del Boston Globe, diario al que pertenece dicha revista, sobre un caso de violación a un niño por parte de un sacerdote. El seguimiento llega a echar luz sobre muchos más casos y sobre todo, a la pobre difusión que se hace a este tipo de eventos en los medios y lo poco que le importa a la sociedad católica. Se averigua, entre otras cosas, que sólo en Boston, 6% del total de los sacerdotes tienen este “problema”, una cifra alarmante si se piensa que sólo en esta ciudad existían hasta el tiempo en que se desarrolla la historia, 1,500 clérigos.

                Ahora bien. El filme no es de esos que usan como pretexto la investigación para generar paranoia, o para que el espectador reflexione sobre el caso que se analiza. Eso es reflejado, muy acertadamente, con mucha distancia, evitando no simpatizar con los casos, lo cual sería fatal, porque se caería en la lástima y lo granguiñolesco. Es una película fría. No sólo por la ciudad y el tiempo en que se desarrolla, sino porque es necesario. El director toma su tiempo, sus actores generan actuaciones casi microscópicas, sin grandes aspavientos, conteniéndose o evitando ser lastimeros. Se sienten frágiles, temerosos, como si todo el tiempo se preguntaran: “¿En qué me metí?”, como si estuvieran caminando en hielo quebradizo (quizá por eso los ambientes casi blancos de toda la cinta). Un par de días antes vi La gran apuesta (The Big Short, 2015, de Adam McKay), peli con la que En primera... compite por el Oscar. Nada más lejano, a pesar de que, temáticamente, las dos son muy americanas. En este caso, la cinta es más cercana al cine de periodistas de los setentas, como Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976, de Alan J. Pakula) o El síndrome de China (The China Syndrome, 1979, de James Bridges), que eran cinas muy analíticas, casi como documentales, que a otras más recientes, como El informante (The Insider, 1999, de Michael Mann). Aquí importa más cómo se realiza el reportaje, la búsqueda de información. Y ese es el principal valor de En primera plana.

                Hay una pequeña subtrama en la cinta, acerca de por qué nunca se había investigado algo así antes de la llegada del nuevo editor del Boston Globe, pero es parte de la trampa de la cinta. Cualquier otro guionista o director podrían caer en el anzuelo y darle más importancia al asunto, incluso volverlo la cinta misma. Sin embargo, Thomas McCarthy, decide dejarlo casi de lado, generando cierto aire de paranoia en el espectador actual, acostumbrado a las teorías de la conspiración y al sentimentalismo barato. Y parece que es lo que busca. La revelación es tan fría y sorpresiva, que uno no puede más que hundirse en la butaca.

                Sin duda, En primera plana no va a ganar el Oscar a mejor película (No tiene osos, ni travestis). Pero sin duda, eso no le quita el ser una de las mejores del año.