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sábado, 13 de agosto de 2016

LOS CAZAFANTASMAS: CRÓNICA DE UN FRACASO ANUNCIADO



Cazafantasmas (Ghostbusters)

E.U., 2016.

Dirección: Paul Feig.

Guión: Paul Feig y Katie Dippold, basados en el original de Dan Aykroyd y Harold Ramis.

Fotografía: Robert Yeoman.

Intérpretes: Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon, Leslie Jones, entre otros.

Duración: 116 minutos.



Desde que el internet se transformó en el principal medio de comunicación masiva, las formas de publicidad y permanencia entre el público cambiaron al grado que hoy, si una cinta no tiene presencia en redes sociales o páginas y blogs, seguramente se volverá un fracaso. Entrados casi al primer cuarto del siglo XXI, las tecnologías cambian a pasos tan agigantados que un pequeño tropezón se vuelve viral e incluso llega a cambiar la vida de una persona sin ni siquiera contar con una red social. En este sentido, las formas y los contenidos del cine han tenido que adaptarse. Estamos en los días en que una película puede considerarse un éxito o un fracaso desde meses antes de su estreno y eso lo saben bien los creadores de Los cazafantasmas.
                Vayamos al pasado. En 1984 se estrenó Los Cazafantasmas (Ghostbusters, Ivan Reitman) y el éxito fue apabullante. Las tiendas se llenaron de juguetes, se hizo una secuela y una serie animada de televisión. No es extraño que desde mediados de los noventa se especulara con una tercera parte o un remake.
                Viéndolo desde la perspectiva que te da el tiempo, Los cazafantasmas puede considerarse un mero entretenimiento sin ninguna aspiración más que la de divertir y ganar dinero al hacerlo. Ivan Reitman, el director, en realidad no era ningún visionario y tampoco lo era Dan Aykroyd, creador de la premisa. El filme es una amalgama entre los filmes de Abbott y Costello (algo así como los Viruta y Capulina norteamericanos) con Scooby Doo y las cintas de equipos o comandos que hacen justicia por su propia mano (pensemos en westerns como Los siete magníficos). Quien era el verdadero cerebro creativo fue su segundo escritor, Harold Ramis. En el blog Cine de los ochenta, Germán Fernández, hace una excelente crónica sobre la realización de la obra, en la que expone que aunque la idea original era de Aykroyd, es Ramis quien organizó todo. Poco después de este trabajo realizó, como director y guionista, la impresionante Hechizo del tiempo (Groundhog Day, 1993), así como Mis otros yo (Multiplicity, 1996), Analízame (Analyze This, 1999) y Al diablo con el diablo (Bedazzled 2000), todas ellas cintas con las que Cazafantasmas tiene mucho en común, principalmente en que parten de ideas absurdas que son contrapuntadas con la realidad, siempre ganando la burla o la chacota; por ejemplo, en Al diablo con…, cuando el personaje de Brendan Fraser pide al diablo volverse rico y exitoso, esta (Elizabeth Hurley) lo convierte en un narco colombiano, y al percatarse de esto, no acierta más que a decir en perfecto castellano: “¡Ay, Dios mío! ¡Hablo español!”. En Cazafantasmas, al comentarles Gozer que elijan qué apariencia quieren que tenga para destruirlos, se transforma en un gigantesco, malvado y tiernísimo hombre de malvavisco. Otro ejemplo de su genio es Mis otros yo. Las réplicas de Michael Keaton se hacen un clon que es un idiota. Al preguntarles Keaton por qué pasó esto, lo único que pueden decir es “Bueno, ya sabes, copia de la copia…”, haciendo referencia a las fotocopias hechas sobre otra fotocopia, proceso que degenera la imagen reproducida al grado de volverla imposible de observar.
                Ahora bien, si Los cazafantasmas se volvió un éxito que ha trascendido hasta el día de hoy es debido a muchos factores que van de la mano con la genialidad de Ramis: El estupendo ensamble de actores, los impresionantes efectos visuales y sobre todo, lo bien estructurado de su guión (tanto el de éste como el de Hechizo del tiempo, ambos de Harold, son considerados de los mejores escritos en la comedia norteamericana). Es aquí que llegando al siglo XXI, era más que lógico que los canibalescos estudios de cine, decidieran elaborar un remake (o reboot, que para el caso son casi lo mismo)
                El encargado de hacerlo es Paul Feig, comediógrafo que si bien no ha logrado algo verdaderamente destacable, logró los favores de la crítica y ciertos sectores del público con Damas en guerra (Bridesmaids, 2011), misma que alcanzó sendas nominaciones a premios importantes (Óscares incluidos) por su guión y por la gracia de las actrices Kristen Wiig y Melissa McCarthy. Feig es un hábil escritor que logró adaptar la serie inglesa The Office al medio norteamericano. Es de esa generación de creadores de comedia medianamente inteligentes, como Judd Apatow (Virgen a los 40, 2005), Adam McKay (La gran apuesta, 2015) y la dupla de Phil Lord y Christopher Miller (Comando Especial 2, 2014). Cuando le encargaron el reboot (o remake, que para el caso son como la vaca blanca y la vaca pinta), no se debe haber imaginado el huracán en el que se metió.
                “Confirman elenco femenino para Ghostbusters”, fue el encabezado de los principales medios especializados en espectáculos el 27 de enero de 2015. Las críticas no tardaron en aparecer, principalmente porque aún queda en el aire la magia que realizaron en la original, además que por esas fechas, el polémico reboot (o remake, que es como el “¿tiene el mismo modelo pero en negro?” de las películas) de Los cuatro fantásticos (Fantastic Four, Josh Trank, 2015) y “la antorcha negra” estaba más que vigente. El estreno del mamotreto en cuestión terminó de incendiar las redes sociales, debido a que resultó (según muchos) en una de las peores cintas de la historia, lo cual, si bien no está lejos de la realidad, también es exagerado; Hollywood se especializa en hacer 99 pendejadas por cada cinta más o menos decente, así que el título se lo anda disputando con casi toda su producción anual (y cualquiera de Manolo Caro). Lógicamente, Cazafantasmas se volvió un fenómeno de odio que opaca y con creces a Elba Esther Gordillo. El primer y por cierto, desafortunado tráiler de la cinta, es catalogado como el más impopular de la historia, así como uno de los 5 videos más repudiados de Youtube (Curiosamente, después de su estreno, ha bajado hasta el lugar número 10). Incluso, yo le di dislike.
                Con esos antecedentes, era lógico que al estreno, la producción llegara como bailarina de tabledance a las ocho de la mañana. Se exhibe en México, por ejemplo, con más de un mes de diferencia que en los Estados Unidos. Para verla hay que llegar con la mente abierta o sin tener referencias de la cinta anterior, lo cual es casi imposible.
                La historia es básicamente la misma de la original, sólo que ahora, los Cazafantasmas son tres científicas y una boletera del metro. Se repiten ciertos esquemas de la anterior, así como el aspecto visual. Los efectos especiales buscan parecerse a los realizados en 1984, y en lugar de buscar alejarse lo más posible de la producción previa, se vuelve una revisión nostálgica, pero adaptada a los nuevos tiempos. Feig es un excelente director de actores, además que se nota que conoce a la perfección a Wiig y McCarthy. Igual que en la otra, el papel del negro es el más soso y descuidado. Además del elenco femenino, la principal diferencia es la presencia de un ayudante masculino y estúpido, que remplaza a la eficiente y mal encarada recepcionista de la anterior.
                Siendo realistas, si no existiera el fanatismo a la obra de Reitman, esta sería considerada una buena adaptación. Pero por desgracia, para cuando llegó a las pantallas el daño ya estaba hecho. Si bien hubo mucho sexismo en el odio que se generó, lo principal fue que el público ya está empezando a cansarse de que los estudios hagan cintas pensadas como lo que “le gusta al público” y no preguntándole qué quiere. Y también hay que reconocer que fue víctima de las llamadas “políticas de inclusión”, que en lugar de generar equidad están empoderando a los grupos marginados, incluso a costa de lacerar los derechos de los demás. En este sentido, Hollywood se ha encargado de crear incongruencias históricas o sociales con tal de tener “elencos balanceados”, y se viene una avalancha de remakes y reboots con protagonistas de sexo o raza intercambiados (se dice que un reparto debe incluir una mujer, un afroamericano y una minoría inmigrante como mínimo, lo cual, bien visto, también es racismo).
                Cazafantasmas, fuera de si es muy feminista o antimachista, o feminazi, es una buena cinta (a secas, no es maravillosa pero la puedes ver sin culpa en un vuelo a Manzanillo), incluso, es bastante más compleja anecdóticamente que la mayoría de las que se han estrenado en todo el año (basta recordar las incongruencias narrativas de casi todas las películas de superhéroes estrenadas desde 2015, y el minimalismo anecdótico de toda la serie de Rápido y furiosoTortugas ninja y Transformers). Sumando todo, será una suerte que se mantenga en taquilla o que no pase a la lista de los mayores fracasos del cine. Y es una lástima porque hay muchas otras que merecerían este sitio. La cinta de Feig pasará a la historia como la muestra de que los valores morales y sociales han cambiado de rumbo y están confundidos. El odio es un fantasma tan poderoso que ni los mejores cazadores podrán detenerlo. Who ya gonna call?




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jueves, 4 de agosto de 2016

CINCO SUICIDAS SIN ESCUADRÓN



“El mundo es de los aventados” – Juan Escutia



Aprovechando que los queridos amigos de Cinemex y Universal se pasaron de lanza y evitarán que todos sus “Cinéfilos frecuentes” no vayan a poder usar sus puntos en su Combo cuates hoy en la noche y no van a poder ver antes que yo Escuadrón Suicida, más que enviarles mis condolencias, les dejo un bonito ejercicio de búsqueda para que se entretengan toda la noche viendo o localizando algunas películas que hablan de nuestros suicidas consentidos. Así podrán canalizar sus energías en algo más productivo que destrozas sus cuartos y tirarse a ver Strange Things en Netflix, malgastando sus clínex y observando cómo novia plantada sus boletos que ya no les van a servir.



Vincent Van Gogh (1853-1890)

Nuestro choreque favorito, pasó a la historia por pintar rayones maravillosos, jugarle al Armillita pero con su propia oreja y por haber acabado su miserable existencia por su propia mano. Sobre el tema se ha escrito y reflexionado mucho (hasta una bandúncula - o sea, la mezcla de banda y forúnculo - se puso el nombre del órgano que se auto extirpó). Las cintas más sobresalientes sobre él son Van Gogh (Alain Resnais, 1948), Vincent y Theo (Vincent & Theo, Robert Altman, 1990), Sueños de Akira Kurosawa (Dreams/, Akira Kurosawa, 1990, en el episodio “Cuervos”) y sobre todo, Sed de Vivir (Lust for Life, George Cukor y Vincente Minnelli, 1959), la que hoy recomiendo, sobre todo por la estupenda interpretación de Kirk Douglas como Vincent. Es fácil de localizar, está en Popcorn Time, pero para mejores resultados, búscala como El loco del pelo rojo online, en Google ¡Hostias!





Yukio Mishima (1925-1970)

Uno de los más grandes novelistas japoneses, se hizo famoso, además de todo, por sus incogruencias político-sociales (a pesar de ser homosexual, tenía una marcada tendencia al tradicionalismo de su sociedad y a la extrema derecha política). Se practicó el seppuku (conocido por muchos como harakiri), que consiste en auto destriparse. Sobre él han corrido ríos de tinta y se han filmado muchas cintas sobre sus obras, pero lo más sobresaliente es la estupenda biopic Mishima, una vida en cuatro capítulos (Mishima: A life in four chapters, Paul Schrader, 1985), al cual es una obra mayor. Les dejo la cinta completa con subtítulos en español.





Kurt Cobain (1967-1994)

El más rebelde del “club de los 27”, llegó a ser tan influyente que muchas adolescentes de mi generación perdían la cabeza por él (incluso, él perdió la cabeza por sí mismo). A todos nos dejó un hueco en el corazón, casi del tamaño del que se hizo en el cráneo cuando escuchamos la noticia de su muerte. Sobre su misterioso suicidio se ha especulado mucho: Que si lo mataron por orden de su esposa, Courtney Love, que si lo mató una banda de ladrones, que si él mismo se voló la cabeza por accidente al cortarse las uñas de los pies… Y muchas tonterías por el estilo. Se han filmado documentales y documentales sobre su vida. Los más sobresalientes son: Kurt Cobain: Montage of Heck (Brett Morgen, 2015), Kurt Cobain: About a Son (AJ Schnack, 2012, si quieres verlo en español, pica aquí), Kurt & Courtney (Nick Broomfield, 1998, lo puedes ver por acá) y sobre todo Los últimos días de Kurt Cobain (Last Days, Gus Van Sant, 2005), la única ficción sobre el tema. Abajo está completa y subtitulada.





Ramón Sampedro (1943-1998)

Aunque en su biografía aparece como escritor y marinero, su obra más conocida fue el video de su propio suicidio asistido. Ramón quedó parapléjico después de un accidente al lanzarse un clavado. Su lucha para que se le permitiera la eutanasia fue llevada a la pantalla por Alejandro Amenábar, en Mar adentro (2004) y alcanzó todos los premios habidos y por haber, menos el TV y novelas, que ganó Apuesta por un amor, ese año y que puedes ver en Blim o por acá. No encontré ningún link legal de la cinta, pero si quieres verla, está en Gnula.





John O'Brien (1960-1994)

O'Brien era de esos escritores que acabaron con su vida mucho antes de volverse famosos. Escribía lo que podía y cuando podía, entre otras cosas, estuvo involucrado en Rugrats, aventuras en pañales, como guionista de la serie de tv. Su fama le llego de una manera muy curiosa. Su primera novela publicada, Leaving Las Vegas, fue tan exitosa que fue comprada por un estudio para volverla la famosa película que le dio el Oscar a Nicholas Cage. Se suicidó poco después y nunca vio la cinta. Se dice que Adiós a las vegas (Leaving Las Vegas, Mike Figgis, 1995) fue una larguísima y hermosa carta de suicidio, autobiográfica y predictoria. También la encuentras en Gnula.


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sábado, 25 de junio de 2016

20 finales tristes y una caricatura desesperada



El cine desde su nacimiento se dio cuenta de lo fácil que es jugar con los sentimientos de la gente, y más porque las imágenes en movimiento, la pantalla oscura y la música, permiten más fácilmente generar empatía (y a veces, simpatía) con los personajes. Son incontables las cintas que nos hacen llorar como chamaco a punto de recibir su boleta, y por eso decidí darles a conocer algunos de los más angustiantes finales de la historia del cine. No están todos los que son ni son todos los que están, pero aquí les van. Verán que faltan Titanic, No se aceptan devoluciones, La vida es bella, La sociedad de los poetas muertos y cosas por el estilo, porque en realidad, más que tristes, sus finales son chantajistas. Si falta alguna en la lista, se aceptan sugerencias para hacer una segunda parte, con puras propuestas de ustedes.



Corazón valiente (Braveheart)

E.U., Irlanda, 1995.

Dirección: Mel Gibson.

Guión: Randall Wallace.

Fotografía: John Toll.

Intérpretes: Mel Gibson, Sophie Marceau, Ian Bannen, Brendan Gleeson, entre otros.

Duración: 177 minutos.

Si bien Mel Gibson se ganó el odio de gran parte del público (generado principalmente por los medios de comunicación) por sus problemas de alcoholismo y bipolaridad, no cabe duda que es un talentoso director. Ganó el Oscar a mejor película con esta especie de biopic (especie, porque no se sabe a ciencia cierta si existió William Wallace). El final de la cinta, conocido por muchos, es desgarrador y triste, pero a la vez esperanzador. Si no quieren que les pegue la chillona, no vean el videoclip.





Gladiador (Gladiator)

E.U., G.B., 2000.

Dirección: Ridley Scott.

Guión: John Logan, William Nicholson y David Franzoni.

Fotografía: John Mathieson.

Intérpretes: Russell Crowe, Joaquín Phoenix, Connie Nielsen, Richard Harris, entre otros.

Duración: 155 minutos.

Gladiador significó el regreso de la épica griega y romana al cine, misma que dio grandes obras como Spartacus (Stanley Kubrick, 1959, que también tiene un final muy triste). El sacrifico final de Máximo Décimo Meridio será recordado como uno de las conclusiones más lacrimógenas del cine.





Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County)

E.U., 1995.

Dirección: Clint Eastwood.

Guión: Richard LaGravenese, basado en la novela de Robert James Waller.

Fotografía: Jack N. Green.

Intérpretes: Meryl Streep, Clint Eastwood, Annie Corley, entre otros.

Duración: 134 minutos.

Clint Eastwood es quizá el mayor cineasta norteamericano de la vieja guardia que queda vivo. Y lo digo porque es capaz de pasar del western al cine de acción con la mano en la cintura. Sin duda Los puentes de Madison, lo descubrió también como uno de los que más lágrimas pueden llegar a sacar. A medio camino de la crítica salvaje a los valores familiares norteamericanos y el melodrama romántico, sin duda, ese final que demuestra que papá y mamá también son seres humanos y se les aloca la hormona, generó que muchos salieran nadando entre el océano de lágrimas que se formaba en los cines.





Dinero del cielo (Pennies from Heaven)

E.U., 1981.

Dirección: Herbert Ross.

Guión: Dennis Potter.

Fotografía: Gordon Willis.

Intérpretes: Steve Martin, Bernadette Peters, Christopher Walken, entre otros.

Duración: 108 minutos.

Antes que Lars von Trier se volviera famoso por su disque “originalísima puesta en escena” de Bailando en la oscuridad (Dancer in the Dark, 2000), Jean Luc Godard en Una mujer es una mujer (Une femme est une femme, 1961) y Dennis Potter, con Dinero del cielo, habían jugado con la idea del musical como herramienta social. En el caso de Dinero…, fue una especie de serie de tv musical que transmitió la BBC en 1977, y un par de años después llegaría a Hollywood con una espectacular producción, interpretada por Bernardette Petters y Steve Martin. Ambientada en la época de la depresión norteamericana, cuenta la historia de una pareja maldita, que se entretiene viendo películas musicales y escuchando canciones. Él es casado y ella es una triste y solitaria maestra de escuela que nunca llegan a ser felices por muchas cosas. El desenlace de la cinta, triste como pocos, es acompañado por una de las más dolorosas versiones de la canción que le da título.




Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso)

Italia, 1988.

Dirección: Giuseppe Tornatore.

Guión: Giuseppe Tornatore.

Fotografía: Blasco Giurato.

Intérpretes: Philippe Noiret, Salvatore Cascio, Marco Leonardi, entre otros.

Duración: 155 minutos.

El cine italiano murió con Fellini. Pero antes de esto, durante el centenario del cine, tuvo una etapa en la que brilló por última vez. Dos de los filmes más recordados que homenajearon al séptimo arte en 1989, fueron Splendor, de Ettore Scola y Cinema Paradiso. La segunda se volvió la más recordada, principalmente, por su hermoso y nostálgico final. Si bien, vista objetivamente tiene una fórmula parecida a la de La vida es bella (risas, risas, risas, momento triste, risas, risas, final triste), es una oda al cine que llega a conmover hasta a los más cínicos, gracias, principalmente, al acertado score compuesto por Ennio Morricone. Llegó a ser tan conocido que hay cientos y cientos de parodias del mismo. Como dato curioso, hay una versión de la cinta que dura cerca de tres horas. Chíllenle, mis reyes.





Los amantes del círculo polar

España, 1998.

Dirección: Julio Medem.

Guión: Julio Medem.

Fotografía: Gonzalo Berridi.

Intérpretes: Fele Martínez, Najwa Nimri, Nancho Novo, entre otros.

Duración: 114 minutos.

La de Medem resultó una de las más sui géneris historias de amor, contada en forma cícilica, de atrás para adelante y de vuelta. Se cuenta la historia de Otto y Ana, y cómo a pesar de cruzarse una y otra vez, nunca pueden estar juntos. Es algo así como la primera parte de Lucía y el sexo, del mismo director. Una de las mejores películas españolas de la historia, así que si no la han visto, búsquenla porque se van a arrepentir de no conocerla.





El espíritu de la pasión (Bin-jip/3-Iron)

Corea del Sur, 2004.

Dirección: Kim Ki-duk.

Guión:  Kim Ki-duk.

Fotografía: Jang Seung-beck.

Intérpretes: Lee Seung-yeon, Jae Hee, Kwon Hyuk-ho, entre otros.

Duración: 95 minutos.

La historia de amor de una pareja que nunca habla y se comunica solamente con sus sentimientos. Para poder estar juntos, él debe desarrollar la habilidad de caminar detrás de la gente sin que lo vean, como un fantasma, y habitar para siempre escondido en la casa de su amada. A pesar de que el final es feliz, hay un dejo de amargura que hace que tu corazón salga apachurrado de la sala.





Deseando amar (Fa yeung nin wa/In the Mood for Love)

Hong Kong, 2000.

Dirección: Wong Kar-wai.

Guión: Wong Kar-wai.

Fotografía: Christopher Doyle y Mark Li Ping-Bing.

Intérpretes: Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Ping Lam Siu, entre otros.

Duración: 98 minutos.

Otra de esas historias de amores que no pueden ser. En este caso, una pareja que descubre que sus respectivos los engañan entre sí, y para vengarse, empiezan a hacer lo mismo, primero, de forma ficticia, aunque esto al final los va a llevar a enamorarse. Un final que te desarma, un secreto en una pared, y una de las fotografías más hermosas del cine contemporáneo.





Golpes del destino (Million Dollar Baby)

E.U., 2004.

Dirección:Clint Eastwood.

Guión: Paul Haggis, basado en la novela Rope Burns: Stories From the Corner, de F.X. Toole.

Fotografía: Tom Stern.

Intérpretes: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman, entre otros.

Duración: 132 minutos.

Otra vez, Eastwood nos puso a chillar como puercos. Esta cinta no sólo nos hizo pensar que Hilary Swank era buena actriz, sino que puso a flor de piel la discusión sobre la eutanasia. Fuerte como un chingadazo, el final hace que gimoteen hasta los tipos más duros.





La hora 25 (25th Hour)

E.U., 2002.

Dirección: Spike Lee.

Guión: David Benioff.

Fotografía: Rodrigo Prieto.

Intérpretes: Edward Norton, Barry Pepper, Philip Seymour Hoffman, Rosario Dawson, entre otros.

Duración: 135 minutos.

Lee se especializó en hablar de racismo, prácticamente en todas sus cintas se tocan temas de afroamericanos. La hora 25, es una de sus excepciones, pero también una de sus cintas más logradas. Un dealer va a ser arrestado y tiene 24 horas para entregarse, así que aprovecha su tiempo disponible para despedirse de sus seres queridos, sin saber quién fue el que lo entregó. E.U. después del 11 de septiembre. La gente paranoica y con resentimiento. La debilidad y la culpa que su gente adquirió después de este incidente. Eso y más, analiza este filme, que es capaz de derretir un hielo con un solo fotograma. Cuando todo termina, la fantasía de un final feliz se hace presente





Manhattan (Manhattan)

E.U., 1979.

Dirección: Woody Allen.

Guión: Woody Allen y Marshall Brickman.

Fotografía: Gordon Willis.

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Mariel Hemingway, entre otros.

Duración: 96 minutos.

Una canción de amor para la ciudad más hermosa del mundo es lo que hizo Woody Allen en esta, que para muchos, es su obra maestra. Influyó a una generación completa de directores que nunca llegaron ni mínimamente a igualarse con este agridulce cuento sobre un escritor de chistes, enamorado de una mujer prohibida y con una relación con una adolescente. La escena final es una muestra de por qué Allen se convirtió en Woody Allen.





La sangre de Romeo (Romeo Is Bleeding)

E.U., 1993.

Dirección: Peter Medak.

Guión: Hilary Henkin.

Fotografía: Dariusz Wolski.

Intérpretes: Gary Oldman, Lena Olin, Annabella Sciorra, entre otros.

Duración: 100 minutos.

Cuando se habla de finales tristes y patéticos, el de La sangre de Romeo, es quizá el más doloroso. Un policía corrupto es envuelto en una investigación sobre los asesinatos de una criminal tan loca como sexy. El hombre, que tiene una hermosa esposa y una joven amante, verá cómo su mundo se cae a pedazos. La frase final, es una de las más atormentadas que se han escuchado en la gran pantalla.





Casablanca (Casablanca)

E.U., 1942.

Dirección: Michael Curtiz.

Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch y Casey Robinson.

Fotografía: Arthur Edeson.

Intérpretes: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, entre otros.

Duración: 102 minutos.

Clásico de clásicos. Sin ella no puede haber lista de finales tristes. No hay mucho que decir al respecto, salvo que existen cientos de parodias del mismo, desde Woody Allen hasta los Simpson lo han imitado. El triste final no sólo es eso, sino una especie de estigma que ha castigado el corazón de los norteamericanos durante más 70 años.





Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind)

E.U., 1939.

Dirección: Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood.

Guión: Margaret Mitchell y Sidney Howard, sobre la novela homónima de la primera.

Fotografía: Ernest Haller.

Intérpretes: Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland, entre otros.

Duración: 224 minutos.

No queda mucho que decir que no se haya dicho de la madre de la “épica romántica”. Majestuosa y eterna, la escena final es otra de esas heridas que no pueden sanar los norteamericanos. Ya es hora de que saquen otra bolsa de pañuelos.





Al azar de Baltasar (Au hasard Balthazar)

Francia, Suecia, 1966.

Dirección: Robert Bresson.

Guión: Robert Bresson.

Fotografía:  Ghislain Cloquet.

Intérpretes:Anne Wiazemsky, François Lafarge, Philippe Asselin, entre otros.

Duración: 95 minutos.

Más que triste, cruel como pocas, la cinta de Bresson será recordada por ser la más cruda visión de la maldad humana. Narra sobre un burrito y su dueña, y como sus caminos se van separando, hasta que el pobre animal, ya viejo y enfermo, es abandonado a su suerte. El final es tan ojete que hasta la fecha no he tenido el valor de volver a ver la película. De hecho, no quise incluirlo, mejor les dejo el tráiler.





Triste San Valentín (Blue Valentine)

E.U., 2010.

Dirección: Derek Cianfrance.

Guión: Derek Cianfrance, Cami Delavigne, Joey Curtis.

Fotografía: Andrij Parekh.

Intérpretes: Ryan Gosling, Michelle Williams, Mike Vogel, entre otros.

Duración: 114 minutos.

En el caso de Triste San Valentín, toda la cinta y no sólo el final son muy dolorosos. El deterioro de una pareja al paso del tiempo, reflejada de forma muy despiadada. Al final, el amor como las luces de los fuegos artificiales, se va agotando hasta dejarnos en la oscuridad.





Breve encuentro (Brief Encounter)

G.B., 1945.

Dirección: David Lean.

Guión: Noël Coward, David Lean, Anthony Havelock Allan.

Fotografía: Robert Krasker.

Intérpretes: Celia Johnson, Trevor Howard, Stanley Holloway, Joyce Carey, entre otros.

Duración: 85 minutos.

Los encuentros de una pareja de amantes que se conocen en un tren, desde el punto de vista de David Lean, es algo así como la versión previa de Los puentes de Madison, pero en versión verdaderamente desalmada. Todo está narrado como si la mujer le contara lo ocurrido a su marido, pero en realidad son sus recuerdos. Otra historia de amor imposible y otra crítica a lo frágil de las relaciones familiares y sociales. Si quieren verla, por quí anda en Youtube.





Estallido mortal (Blow out)

E.U., 1981.

Dirección: Brian De Palma.

Guion: Brian De Palma.

Fotografía: Vilmos Zsigmond.

Intérpretes: John Travolta, Nancy Allen, John Lithgow, Dennis Franz, entre otros.

Duración: 108 minutos.

Aunque es una reelaboración de Blow-Up (Michelangelo Antonioni, 1966), la de De Palma tiene tintes de tragedia. Un sonidista, accidentalmente graba un asesinato y junto a la chica que estuvo involucrada en lo mismo, empiezan a investigar el suceso. El final es desesperanzador y Travolta demuestra que cuando quiere puede ser un buen actor.





El laberinto del fauno

México, España, 2006.

Dirección: Guillermo del Toro.

Guión: Guillermo del Toro.

Fotografía: Guillermo Navarro.

Intérpretes: Ivana Baquero, Doug Jones, Sergi López, Ariadna Gil, entre otros.

Duración: 112 minutos.

Del Toro engañó al mundo al hacernos creer que era el sucesor de Tim Burton. Y con este filme alcanzó alturas de artista tales que ni él mismo ha podido alcanzar. Análisis de la maldad inherente en el ser humano, así como de la fuerza de la imaginación, el final es tanto liberador como terrible. ¿Ya qué les digo?, si no la han visto, perdieron su carnet de cinéfilos.





El hombre araña (Spider-Man)

E.U., 2002.

Dirección: Sam Raimi.

Guión: David Koepp.

Fotografía: Don Burgess.

Intérpretes: Tobey Maguire, Willem Dafoe, Kirsten Dunst, James Franco, entre otros.

Duración: 121 minutos.

Con El hombre araña, Sam Raimi demostró que no sólo sabe al dedillo cómo espantar a la gente, sino que también sabe hacerlos llorar. Más que por otra cosa, sus cintas importaron por ver hasta dónde llevaba la relación entre Peter y Mary Jane. El final de la primera cinta, es quizá el más apesadumbrado y dolorido de todo el cine de superhéroes.





Y ahora, la mención honorífica:

Futurama: Jurrasic Bark (El perro de Fry)

Aunque no es película, es uno de los finales más lastimeros que existe. Parte de la serie Futurama, el capítulo 2 de la quinta temporada, si no te hace moquear, te hace aullar. Cuenta sobre el perro de Fry, Symur Diera, que lo esperó hasta el día de su muerte. Muy triste.



Dedicado a Gisela, porque no le gustan los finales tristes.



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